24. Los Galgos


        El bar, lo dice en un par de vitrinas en la calle, nació en 1930. ¿Hasta cuándo sirvió, como todos los bares de la época, café de filtro y cuándo comenzó a servir café exprés? ¿Y por qué, en todo caso, ese antiguo bar, situado en una de las esquinas más cotizadas del centro comercial porteño, ha sobrevivido hasta hoy y ha sobrevivido sin cambios estructurales?
        Mientras sigue esperando, y antes de pedir un segundo café, él recuerda dos cosas: la abuela de ella, la mujer que está esperando, tenía una abuela rusa, una poeta llegada a la Argentina en algún momento de la Segunda Guerra Mundial, una chica que parió a la madre de ella en la calle, porque no llegó al hospital, asistida por un cartero y por una florista. La abuela de ella se llamaba Marina Andréyev y había nacido en Lúga, no demasiado lejos de San Petersburgo, ex Leningrado. Algo del carácter indomable de esa abuela, le ha dicho ella alguna vez a él, ha heredado ella y eso la ha hecho tan fuerte como débil.
        También recuerda, él ahora, una escena en el comedor del Colegio del Salvador, puesto que él era medio pupilo y almorzaba todos los días en el colegio.
        Entonces levanta la mano, llama al mozo y pide un segundo café.

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