64. Los Galgos

¿Te hice llorar alguna vez?
La pregunta escrita en la parte superior a lo largo de las dos páginas de una semana abierta del mes de abril lo estremece.
Tamara estaba a punto de cumplir 26 años.
Hija de un catalán inefable de derecha y de una rusa desorientada ella habla a veces más de su abuela, Mariana Andréyev.
Ahora él le pregunta si se acuerda dónde se dieron el primer beso. Ella arma su más espléndida sonrisa y no dice nada, lo que quiere decir, piensa él, que para ella todos los besos que se dieron fueron los primeros o que no, que no se acuerda pero que no le da a esa falta de recuerdo ninguna importancia.
Se conocieron en el diario en el que trabajaban, ella en Moda&Tendencias, él en Sociedad.
Ella dibujaba los diseños de otros en notas ilustradas con fotos y sus dibujos. Él escribía sobre temas llamados de interés general. Ya se había negado dos veces a pasar a Cultura y sabía que la próxima vez no podría decir que no...
Un día -ella se estaba separando de su primer marido, que después se iría a vivir a México, y se negaba mientras tanto a que las cosas entre ellos progresaran- algo cambió. Un día se encontraron en el ascensor, o él hizo todo lo posible para que se encontraran en el ascensor, o ella hizo lo necesario para que se encontraran en el ascensor, y mientras bajaban se besaron.
El encuentro de hoy, él lo intuye en los gestos de ella, en pequeñísimos silencios antes de cambiar de un tema a otro, está por terminar, y no tolera bien, él, ese hecho: que este encuentro en el bar Los Galgos termine.
¿Se besarán cuando se despidan?
Hoy ella, Tamara Maragall, la chica que más lo ha querido en la vida, es tendencia.

63. El vacío

David Lynch, Mulholland Drive (2001)

La realidad es un discurso y, en lo que hace a lo que se ve es, se podría decir, una ilusión óptica. 
"Ilusión óptica es cualquier ilusión del sentido de la vista, que nos lleva a percibir la realidad erróneamente". La definición es de Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Ilusi%C3%B3n_%C3%B3ptica y no sólo es tautológica sino que también es equivocada: nada se ve erróneamente. No se puede ver lo que no existe: por eso es una ilusión.

Nada mejor, por lo menos en este momento, que recordar la escena en el Club Silencio (Mulholland Drive) cuando mientras Naomi Watts y Laura Harring están en la platea Deborah del Río canta Llorando. Todo es una representación, una reproducción, una ilusión.

Su amigo se llama Sivori.
Se conocen desde hace años.
No se ven todos los días pero contra lo que dice Paul Auster en su correspondencia con J.M. Coetzee (Aquí y ahora. Correspondencia 2008-2011) ellos, Sivori y él, hablan de sus sentimientos y de los sentimientos que cada uno tiene para con el otro.

Se dice que en el Jardín Botánico hay una escultura llamada Figura de mujer que es obra de Lola Mora.
Un día, buscando sin suerte esa escultura, él descubrió detrás de la casa de Carlos Thays el conjunto conocido como Saturnalia (1900), del italiano Ernesto Biondi que representa una orgía de sexo y alcohol en la Roma antigua en la que participan soldados, sacerdotes, chicos y putas. La copia en bronce patinado que fue emplazada en el Botánico después de años de estar prohibida su exhibición fue realizada en 1909.


62. Otra historia

El presente, la realidad y la ficción no existen.
Son discursos.
Y a veces no llegan ni a eso.

Lars von Trier, 2003

61. Etcétera

¿Y si existiera la felicidad?
¿Qué sería?

Él tiene un amigo.
A veces, él, habla con ese amigo.
Le cuenta, por así decirlo, sus cosas.

La quinta de Juan Manuel de Rosas desde la cual gobernó Buenos Aires desde 1829 y la llamada Confederación Argentina desde 1835 hasta 1852 estaba en la actual Plaza Sicilia enmarcada por las avenidas Libertador, Sarmiento, Figueroa Alcorta y Casares. A cien metros de la casa había un aromo al que Manuelita le pedía a su padre que la acompañara y ahí le pedía indulgencia para algún adversario o que le perdonara la vida a otro. Contra lo que se dice o cree el Aromo del Perdón -así se lo conoce desde entonces- pervive en el lugar, muy cerca del monumento a Sarmiento debido a Auguste Rodin y protegido por una reja de hierro baja. Una placa ya casi ilegible así lo confirma.

Sin proponérselo, anoche él volvió a ver en parte 06/05 dirigida por Theo van Gogh en 2004.
Ya tiene otros anteojos.
Y con las nuevas graduaciones se ha hecho tres pares: unos multifocales, unos para mirar de lejos y unos para leer. Las películas en la televisión las ve con los anteojos para mirar de lejos.

Ella, la chica que más lo ha querido en la vida, se llama Tamara Maragall.
Todo hay que decirlo. O no. Pero en este caso así son las cosas.

El niño se durmió agotado, finalmente a salvo de cualquier amor, escribió Peter Handke en Historia del lápiz.

Esta es una obra de ficción y sus personajes y situaciones son completamente imaginarios. Cualquier similitud con personajes o situaciones del pasado o del presente es puramente accidental, y no se los debe identificar con ninguna persona o hechos reales.

60. Anexos

I

Miguel Blay Fábregas: Los primeros fríos (Jardín Botánico)

II

Indicador meteorológico (Jardín Botánico)

III

Gomero (El Rosedal)

IV

Pedro Briano: Flor de juventud (El Rosedal)

V

Puente hacia una isla (El Rosedal)

VI

El Aromo del Perdón (Plaza Sicilia)

VII

Monumento al Intendente Francisco Seeber

59. Resumen

Zelda Sayre nació en 1900, se casó con Francis Scott Fitzgerald en 1920, en 1930 sufrió una depresión profunda, en 1932 publicó la novela Save me the Waltz, ese mismo año fue declarada esquizofrénica y desde entonces vivió hospitalizada. Scott Fitzgerald murió en 1940. Y en 1948 ella murió en un incendio junto con otros ocho pacientes en una institución para enfermos mentales de Carolina del Norte.
Son famosas sus largas y estremedoras cartas a Scott Fitzgerald escritas desde clínicas psiquiátricas.


Otoño de 1930 Clínica Prangins, Nyon (Suiza)

Goofy, cariño, ¿a que ha sido un día precioso? Me desperté esta mañana y vi el sol como un regalo de cumpleaños en mi mesa, así que lo abrí y revolotearon en el aire un montón de cosas preciosas: amor a Doo-do y la sensación recordada del roce fresco de la piel del uno en la del otro en otras mañanas como una maestra. Y telefoneaste y dijiste que había escrito algo que te gustaba, por lo que no creo que haya sentido nunca mayor dicha. La luna desaparece en las montañas como un centavo perdido y los campos son negros y acres y deseo que estés para poder acariciarte en la quietud otoñal aún un poco como el último eco del verano. El horizonte se extiende sobre la carretera a Lausana y los campos suculentos como una guillotina y la luna sangra sobre el agua y no estás tan lejos que no pueda oler tu cabello en la brisa secante. Cariño, me gustan estas noches aterciopeladas. Nunca he podido determinar si la noche era un amargo [...] o un patrón espléndido, ni si te amo más en los eternos amaneceres clásicos en que se funde con el día, en la plena fanfarria religiosa de medianoche o tal vez en la plenitud del mediodía. De todos modos, te quiero muchísimo y me telefoneaste porque sí esta noche. Caminé por los cables telefónicos dos horas después aguantando tu amor como un parasol para mantener el equilibrio. Cariño mío.

Cariño. ¿Te sientes quizá sin rumbo, sorprendido, mirando bastante acusador que no llegue a ocurrir ningún melodrama cuando acabes la obra, como si hubieras cabalgado contra viento y marea con un mensaje para salvar a tu ejército y te encontraras con que el enemigo ha decidido no atacar (tal como te sientes a veces), o eres un niñito precioso con una fiesta a media semana (tal como eres a veces), o estás organizando, dinámico, y arreglando las cosas, como siempre?

Te quiero como eres siempre.

Buenas noches,
Cariño,

Cariño mío cariño cariño cariño cariño
cariño mío cariño cariño cariño cariño
cariño cariño cariño cariño
cariño cariño cariño cariño
cariño cariño cariño cariño
cariño cariño cariño cariño
cariño cariño cariño cariño


58. El ojo

La rendija, por fin, termina de abrirse y él ve.
El gas se ha ido y la recuperación gradual de la visión se materializa como un sueño, como un deseo desaforado, y el cirujano, en sus modos moderados, no puede ocultar la satisfacción: ¡otra vez lo ha conseguido! es lo que parece decir.
Pero él no deja de decirle al cirujano que entiende bien lo que le dice pero que no ve del todo bien: algo en el centro de la imagen que compone el ojo izquierdo no es traslúcido.
Por eso el cirujano comienza con sugerencias del orden de que él no debe estar controlando todo el tiempo cómo ve porque la recuperación completa puede demorar un año a partir de la fecha de la operación.
Y más adelante le hablará de los infinitos y pequeñísimos hematomas que produce una operación de esa naturaleza y le receta Nevanac al 0.1%, unas gotas anti inflamatorias cuya droga es el Nepafenac.
Él leerá en la cajita: Suspensión Oftálmica.
Y todo el lenguaje le parecerá, más que nunca, paradójico.

Dentro de poco la única historia que quedará en pie es la historia del ojo.
Porque un agujero macular bien operado, ahora él lo sabe, es muy posible que quede cerrado.
Pero las cosas no necesariamente terminan ahí.
Las historias de amor terminan.
Las dolencias económicas a veces terminan.
Las probables enfermedades de un ojo, o de los dos, no siempre terminan.

No hay nada absoluto.
Salvo el vacío.
El vacío es lo absoluto.
No hay referentes. El vacío es todo. El único sentido.

Entonces piensa en su padre. O, mejor dicho, al verse de refilón, nuevamente, en el espejo, recuerda la última vez que vio a su padre.


57. El vacío


Y ahora, nuevamente, la tentación de escribir.
Ese afán.
Esa manía.
Como si hubiera, en escribir, la posibilidad de cambiar algo... Es decir, ideas de otro tiempo.
Escribir como la ilusión de que es necesario contar una historia.
Escribir como la ilusión de que se puede y se sabe contar otra historia.

¿Por qué sólo en la desdicha suele existir un lenguaje propio?, se preguntaba Peter Handke en Historia del lápiz (1982) cuando todavía era Peter Handke.

A veces no hace falta que las películas sean Clase B, con que sean malas es suficiente. Por ejemplo, una noche, mientras fuma un poco de marihuana y trata de olvidarse del gas en el ojo y de que debe dormir boca abajo y de que nada, todavía -diga lo que le diga el cirujano- le garantiza que recuperará la visión normal en el ojo izquierdo, mira sin darse cuenta The Goods: Live Hard, Sell Hard, traducida como Quemando gomas, una comedia dirigida en 2009 por Neal Brennan.

Pero lo cierto es que no tolera las malas comedias. Prefiere dramas o policiales, Clase B o malas, pero eso: dramas y policiales.
Se va quedando dormido sin darse cuenta, entreabre los ojos y mira el televisor... Tampoco le dan las fuerzas para pasar a Films&Arts donde es posible que vea otra vez un concierto de piano de James Rhodes, o una ópera, o uno de esos ballets japoneses en los que bailan descalzos y agitan telas.
Todo sin sonido.
Todo mudo.
No hay nada que saber.

Jeremy Piven*

* El parlanchín, desbocado y seguro de sí mismo vendedor de coches Don "The Goods" Ready es contratado por el desesperado dueño de una concesionaria de coches quebrada para reanimar las ventas en el feriado del 4 de Julio. Don, que toma su trabajo en serio y está siempre dispuesto a enfrentar un desafío, recluta un excéntrico equipo de vendedores y parte rumbo a la pacata ciudad de Temecula, decidido a tener éxito. Pero, en cuanto asume su nuevo puesto, rápidamente se enamora de la hija del jefe, que, por lo que se ve, no está ni un poco impresionada con su talento.

56. Los Galgos

El día en que él se encuentra con la chica que mejor lo ha querido en toda su vida la relación con la mujer que busca sparrings había terminado definitivamente tres meses antes. El corte se había producido después de un fin de semana largo en Cariló en el que ella, a partir del segundo día, comenzó a ponerse de mal humor y resolvió seguir escribiendo la obra de teatro que escribía desde hacía unos meses. Ella es dramaturga, por así decirlo.
De modo que había que buscar bares con wi-fi y mientras él leía los diarios o alguna novela ella trabajaba. Cuando por fin volvieron de esos cuatro días verdaderamente incómodos él le dijo que cortaban. Ella, por supuesto, se mostró sorprendida y le dijo que no entendía por qué.
Así que en el momento de la cita en el café Los Galgos él se siente no sólo libre sino también liviano y de buen humor. Además, había encontrado el diario que le había regalado su chica de otros tiempos y una foto de ella cuando, en aquellos tiempos, usaba el pelo largo, con algunas ondas y de su color natural: un rubio ceniza en el que a pesar de la juventud ya se veían algunas canas.
Ahora ella no recuerda ese diario.
Pero él no podrá olvidar ya nunca la primera frase que leyó cuando lo abrió al azar.
Un poco más adelante la mujer que buscaba sparrings le propuso continuar. Entonces fue él quien no supo por qué pero aceptó y el intento duró apenas otros dos meses, hasta el día en que a él el cirujano Daniel Charles le operó un agujero macular en el ojo izquierdo.
La frase escrita en aquel diario por la chica que más lo quiso, un martes 3, decía: Sólo por esto te amaría -me dijiste- pero te amo por todo lo demás. Y me rompiste el culo. Yo te amo por eso.


Agua fresca

55. Anexos

Ya no se sabe casi nada más del muchacho asesinado a golpes en la plaza Intendente Seeber el domingo 4 de noviembre.
¿Cómo se llamaba?
¿Qué hacía?
¿Era el encargado de recibir los pedidos de delivery en el call center de la cadena de pizzerías Romario o era un repartidor?
Sebastián Sánchez tenía 26 años, venía con unos amigos de bailar y se encaminaban, alrededor de las 8 de la mañana, al Casino del Hipódromo de Palermo para jugar en las máquinas.
Hay quien dice que la policía detuvo a tres hombres y hay quien dice que detuvo sólo a dos. Como sea, sólo uno de ellos quedó imputado por el asesinato aun cuando también recuperó la libertad. El juez caratuló la causa como Homicidio Preterintencional, delito excarcelable con una pena máxima de uno a seis años de prisión.
El juez de instrucción Alberto Baños que imputó al sujeto llamado Axel Rolando subrayó que era el único de los detenidos que tenía lastimados los nudillos y que tras un careo con otro de los acusados reconoció haber sido él quien le pegó y empujó a Sebastián Sánchez.
Se ignora sin embargo el motivo por el que lo hizo.
Los hechos, los llamados hechos de la realidad, parecen entonces procesados por un lenguaje técnico que consigue alejarlos más en el tiempo y borrarlos del presente.
Una muerte es una presencia ominosa en quien la recuerda y un vacío que poco a poco se instala en la memoria social.
La plaza Intendente Seeber es el triángulo con un lado curvo: Avenida Colombia.

54. El ojo

Enséñame un héroe y te escribiré una tragedia.
FSF.

I

Jane Birkin y Dirk Bogarde

II

Zelda Sayre

III

1949

1974

2013

IV

Alan Ladd y Betty Field

V

Patio del Colegio del Salvador

VI

¿Cómo ve un miope?

VII

Scott Fitzgerald y Zelda Sayre

53. Resumen

En las cosas no existe la esperanza y, sin embargo, hay que estar decidido a cambiarlas.
FSF.


El origen del mundo

47 años tenía Gustave Courbet, un polémico maestro del realismo francés, cuando pintó El origen del mundo (1866), la obra que lo condenaría a la inmortalidad. La tela representa la entrepierna de una mujer con los genitales en primer plano. Nunca, hasta ese momento, el arte había llegado tan lejos, o tan cerca. Y por lo mismo El origen del mundo fue condenado a una clandestinidad que duró más de un siglo. La desnudez, en casi toda la pintura de Courbet, aparece de manera tan explícita que su genio quedó desdibujado en vida por los escándalos y acusaciones que recibió: desde oportunista hasta lascivo.
         El cuadro dio vueltas hasta la mitad del siglo XX atravesando la incomprensión, pasando de un propietario a otro, y sobreviviendo a dos guerras. En 1955 el psicoanalista Jacques Lacan lo compró para regalárselo a su mujer. Pero el desconcierto de alguna criada y de no pocos visitantes lo convencieron de que debía llevarlo a su residencia de campo en Guitrancourt donde lo cubrió con otra tela, un desnudo abstracto, que realizó el expresionista André Masson. El origen del mundo está en la base de las disquisiciones de Lacan sobre lo real, la verdad y lo auténtico que sostuvo ante Heidegger. Una de sus conclusiones fue: “La mirada es la erección del ojo”.
         Muerto Lacan en 1981 el cuadro de Courbet pasó a ser propiedad del estado francés a cuenta de impuestos sucesorios. Y en 1995, después de una primera y breve estancia en un museo (Brooklyn, Nueva York, 1988) fue colgado triunfante y en forma permanente en el Musée d’Orsay de París.*

     * Este fragmento forma parte de una nota sobre la desnudez publicada en dos entregas en el blog de @EternaCadencia en septiembre de 2011. Esa nota puede leerse completa en La desnudez/1 http://blog.eternacadencia.com.ar/archives/2011/16236#more-16236 y La desnudez/2 http://blog.eternacadencia.com.ar/archives/2011/16624#more-16624

52. Los Galgos

Y así vamos adelante, botes contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado.
FSF.

Cuando se conocieron la chica que él cree que ha sido la que más lo ha querido en la vida dibujaba para diseñadores de moda establecidos y si bien ella no lo era, o sólo era todavía una aprendiz, contaba con un reconocimiento creciente de su talento y su originalidad.
Pero esto para ella no era suficiente. Quería más. Quería triunfar. Quería que el mundo se aprendiese de memoria su nombre, su figura y sus diseños.
De todas maneras estaba enamorada de él y sólo hacia el final de aquella historia apasionada la ambición de la chica comenzó a pesar entre los dos.
Ella empezó a presentarse en concursos, a viajar con su carpeta a cuestas, su portfolio cada día más creativo y audaz, y en esa carrera que nacía no abandonó sus gustos por el tabaco, por el alcohol y por la cocaína.
Sin embargo, como ella decía, lo manejaba.
Entonces él le cuenta que consiguió, ahora, la manera de comunicarse con ella -una dirección de mail- porque sin proponérselo, buscando otras cosas, había encontrado en una caja archivada en un armario un diario que ella había escrito durante varios meses mientras estaban juntos. Y era un diario que sólo hablaba de la relación entre ellos, de los defectos y las virtudes de él, y de lo mucho que ella lo amaba en todas sus versiones.
No recordaba, él, ese diario. Pero recordó de inmediato por qué ella se lo había regalado y la frase que descubrió, hojeándolo, de pronto, y que lo había estremecido.
Ella, que lo escribió, tampoco se acuerda en este momento de ese diario.
Está casada desde hace siete años y tiene, con su marido, un hijo, el primero de él y el segundo de ella. Un chico, le cuenta, que es un encanto. 
Él no sólo la mira: la contempla, la observa. Todo parece absolutamente normal pero hay algo que no cierra, como si haber abandonado todas las drogas la hubiese dejado en un punto de desolación en el que la memoria recuerda o no recuerda a través de leyes que él no consigue establecer.
Pero esto también podría ser una ilusión óptica.

51. El vacío

En el pasado, aquellos que locamente buscaron el poder cabalgando a lomo de un tigre acabaron dentro de él.
FSF.

        El 21 de diciembre de 1940 Francis Scott Fitzgerald sufrió dos ataques cardiacos. Presa del alcohol murió a los 44 años el 21 de diciembre de 1940 en el departamento de Sheilah Graham en Hollywood. Zelda Sayre, su mujer, murió a los 47 años en un incendio en el centro de atención psiquiátrica de Highland en Asheville, North Carolina, en 1948. Los dos fueron enterrados en el Cementerio de Saint Mary, en Rockville, Maryland.

50. Anexos

Los dementes sólo son huéspedes en la Tierra, eternos extranjeros que pasean unos decálogos rotos en los que no saben leer.
    FSF.


Esa mujer que no quiere novios, ni maridos, ni amantes, esa mujer que busca sparrings, se mueve en la oscuridad como si en rigor no esperara nada. Pero su convicción es un tejido: la tela de araña que espera su alimento para vampirizarlo. 
Por eso lo visible, lo que esa mujer muestra, en un lábil merodeo que atrae, que no puede dejar de intuirse como se intuye el vértigo del abismo, las heridas de una guerra, el ahogo final, hasta que se la mata o se muere.
La muerte de una araña es siempre simbólica.
Volver a respirar para el que fue su objeto es algo concreto, algo inesperado, eso en lo que ya no se pensaba porque la asfixia ha sido lenta, progresiva, interminable, presentida de una forma incierta pero siempre fatal.
El fin es el fin del infierno. O de la locura.